martes, 30 de junio de 2009

SIERRA DE "O CAUREL"


La Sierra de O Courel es un Espacio Natural Protegido que tiene como límites naturales el Camino de Santiago por el Norte, el vecino León por el Este y el cauce del Río Sil al Sur. En su extensión, de aproximadamente 20.000 Hectáreas, multitud de ríos descienden de las altas cumbres formando unos hermosos valles con las típicas devesas, bosques de vegetación autoctona que alcanzan en el Caurel su mayor expresión.


HISTORIA
La historia del Courel está determinada por su aislamiento geográfico, que lo hizo estar apartado de muchos de los hechos históricos que tenían lugar en otras zonas de Galicia. Estan inventariados poblaciones castreñas como la de de Vilar y la de la Torre además de multitud de cuevas rupestres donde sobrevivían nuestros antepasados, entre las que destaca la del Oso en Moreda.

El origen del nombre del Courel puede derivar de aureum (oro) debido a la gran cantidad de explotaciones a cielo abierto que realizaron los romanos. Durante su estancia en estas tierras, aprovecharon esta riqueza gracias a la fuerza de los ríos y a sofisticadas obras de ingeniería como es el 'ruina montium'. Entre las minas más importantes podemos destacar la de la Toca y la de Torubio Oeste.

En el Monte Cido han aparecido las dos piezas arqueológicas mas conocidas del Caurel: una tabla de hospitalidad del año 28 d.c. y un águila de bronce de los romanas, piezas que se encuentran hoy en el Museo de Lugo.

Durante la Edad Media, se construye la Fortaleza de Carbedo. A finales del Siglo VIII, tiene lugar el hecho histórico más relevante del municipio. Los monjes de Samos resguardan de la ira de su tío al futuro Rey Alfonso El Casto en la parroquia de Santa María de Folgoso, a orillas del Río Lor.

Este aislamiento geográfico continua en posteriores épocas, en las que la mayor fuente de riqueza es la explotación de los diferentes recursos minerales, no pudiendo evitar un decrecimiento de su población, que buscaba en la emigración una salida a esos problemas grográficos.

En la actualidad, el municipio de la Sierra del Caurel conserva sus tradiciones, comenzando a surgir pequeñas casas de turismo rural que dan alojamiento a una clase de turistas, los cuales saben apreciar como nadie la tranquilidad de estas tierras.

FERVENZA DO TOXA


Además de la espectacularidad de este salto de agua podemos recrearnos con la belleza del bosque de ribera, que debido a la suavidad del clima y a la elevada humedad ambiental, se ve cubierto de multitud de hongos y liquenes que le dan un cierto aire fantasmagórico en las neblinosas mañanas de invierno. Muy cerca , la Lagoa Sacra de Olives, que preside el valle del río Curantes o la pequeña cascada del Bico de Curantes, cerca de Pena do Foxo. En el curso bajo del Arnego, antes de desembocar en el Ulla, se localizan pequeñas pero importantísimas manchas de alcornoque, la mayoría de ellas para la obtención de corcho.

Flora: El bosque de ribera, de extraordinaria heterogeneidad está formado por robles, avellanos, abedules, alcornoques, encinas, sauces, laureles o madroños, lo que nos recuerda que nos encontramos en un lugar de confluencia de los dos climas dominantes de Galicia, el atlántico o eurosiberiano y el mediterráneo.

Fauna: Sobre todo la ligada a los cursos fluviales, nutria, martín pescador, mirlo acuático, tejón, gineta, comadreja. También se encuentran, refugiados en las cornisas graníticas de elevada pendiente, especies de gran importancia ecológica como el cuervo o el halcón peregrino. Entre los peces destacar la importancia truchera de todos los cursos fluviales de la comarca, con una alta densidad de pescadores de caña.

Patrimonio cultural: El monumento más sobresaliente de la comarca es sin lugar a dudas el Monasterio de Carboeiro, fundado en el año 936 por los Condes de Deza y cuya restauración, una vez rematada, nos permitirá disfrutar de un majestuoso monumento en un bello entorno natural. La Iglesia de Breixa cuyo aspecto externo no se corresponde con el hermoso ábside o la ornamentación de sus capiteles. La romanización de esta comarca dejó leves pero interesantes huellas en forma de calzadas, minas o puentes como el de Merza. El puente medieval de Taboada nos recuerda que nos encontramos en un paso obligado de peregrinos procedentes de Ourense.